Murphy’s: historia, origen y dónde probarla en Barcelona

Murphy’s: historia, origen y dónde probarla en Barcelona

22 de mayo de 2026Admin13 min lectura
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Descubre la historia de Murphy’s, su origen en Cork, ingredientes, curiosidades y dónde probar esta cerveza irlandesa en My Bar, en Barcelona centro.

Murphy’s: historia, origen y dónde probar esta cerveza irlandesa en Barcelona centro

Hablar de Murphy’s es hablar de una de las grandes referencias cerveceras de Cork y de una de esas marcas que ayudan a entender por qué Irlanda sigue teniendo un peso tan fuerte en la cultura de pub. Aunque muchas veces el protagonismo internacional de la cerveza irlandesa se lo lleva Guinness, lo cierto es que Murphy’s Irish Stout ha construido una identidad propia a base de textura cremosa, perfil más suave y una historia con raíces muy profundas en el sur de Irlanda.

Para un local como My Bar, un pub irlandés en Barcelona centro donde las pintas, el fútbol y la cultura de pub forman parte de la experiencia, Murphy’s encaja de forma natural. No solo por su origen irlandés, sino porque representa una forma concreta de entender la cerveza: pausada, social, cremosa y muy ligada al ritual de barra. Además, en la carta de bebidas de My Bar, Murphy’s aparece entre las referencias de barril irlandesas, lo que convierte el artículo en algo más que una pieza histórica: también es una invitación natural a descubrirla en el centro de Barcelona.

El origen de Murphy’s: Cork, familia y tradición cervecera

La historia de Murphy’s comienza en Cork, una de las ciudades más importantes de Irlanda para entender la tradición cervecera del país. Según la página oficial de Murphy’s Stout, la marca sigue fiel a sus raíces en Cork desde 1856, año en que los hermanos Murphy fundaron la cervecera. La cronología oficial explica que James J. Murphy y sus hermanos iniciaron la actividad de James J. Murphy & Co. ese mismo año, dando forma a una empresa que con el tiempo se convertiría en una de las grandes referencias del sur de Irlanda.

El emplazamiento de la cervecería también forma parte del relato de marca. La historia oficial señala que en 1854 los hermanos Murphy compraron los edificios del antiguo foundling hospital de Cork y construyeron allí la fábrica, que acabaría siendo conocida como Lady’s Well Brewery. El nombre hacía referencia a un pozo cercano de fama histórica en la ciudad. Esa conexión con el territorio no es un detalle menor: Murphy’s nace en un entorno muy concreto y profundamente ligado a Cork, algo que todavía hoy forma parte de su identidad.

El Cork City Council recoge también este origen y recuerda que la cervecería Murphy’s fue fundada en 1856 por una de las familias mercantiles más influyentes de la ciudad. La propia institución subraya que Cork era ya a finales del siglo XVIII un centro importante de la industria cervecera irlandesa, con un mercado local fuerte y una pequeña actividad exportadora. En ese contexto, Murphy’s no nació como una excepción, sino como una de las expresiones más potentes de la cultura cervecera local de Cork.

¿Cuándo se creó Murphy’s Irish Stout?

Aquí conviene afinar, porque una cosa es la fundación de la cervecería y otra la aparición de su stout más icónica. El mismo texto del Cork City Council señala que Murphy’s fue elaborada por primera vez en mayo de 1889. Esa fecha es especialmente relevante porque sitúa el nacimiento de la stout en el momento en que la cervecería amplía instalaciones y moderniza su producción. De hecho, la cronología oficial de Murphy’s destaca también la construcción de una nueva maltería en 1889, un símbolo del crecimiento técnico y productivo del negocio.

Esto permite contar la historia con precisión: la empresa Murphy existe desde 1856, pero la Murphy’s Irish Stout que hoy identifica a la marca empieza a definirse con claridad a finales del siglo XIX. Es una stout nacida en Cork, vinculada a una casa cervecera familiar y a un contexto de modernización de la industria.

Qué tipo de cerveza es Murphy’s

Murphy’s está asociada sobre todo a su Irish Stout, una cerveza negra irlandesa de perfil seco, cremosa y relativamente suave en comparación con otras stout muy tostadas o amargas. La página oficial de Murphy’s la describe como una cerveza “simple, smooth, natural”, con notas de toffee y café, muy poca sensación de amargor y un final cremoso muy marcado.

Esa descripción encaja con la forma en que muchos consumidores la perciben: una stout amable, fácil de beber y muy adecuada para quien quiere entrar en el mundo de las negras irlandesas sin empezar por perfiles excesivamente intensos. La propia marca insiste en que su textura y su cremosidad son parte central de la experiencia.

Ahora bien, bajo el paraguas Murphy’s también han existido y existen otras referencias. En algunos mercados, por ejemplo, se ha trabajado con Murphy’s Irish Red, y en la carta de My Bar Murphy’s aparece descrita como una cerveza irlandesa de barril de perfil suave, afrutado y muy refrescante. Esto permite una conexión natural con el consumo real en el local: más allá de la historia de la marca, el cliente puede encontrar en My Bar una interpretación de Murphy’s muy pensada para un plan de terraza, tardeo o partido en Barcelona centro.

Ingredientes de Murphy’s

Si hablamos de la stout clásica de la marca, la información más clara viene de dos fuentes complementarias. Por un lado, la web oficial de Murphy’s afirma que se elabora con ingredientes naturales y menciona explícitamente agua, cebada malteada, cebada y lúpulo. Por otro lado, el informe ambiental de Heineken Ireland, correspondiente a la planta de Murphy Brewery en Cork, detalla para Murphy’s Irish Stout los ingredientes malted barley, roasted barley, hops, yeast and water.

Esa combinación explica bastante bien su perfil. La cebada tostada aporta el color oscuro y parte de los matices torrefactos. La malta suma redondez y fondo cereal. El lúpulo ayuda a equilibrar el conjunto sin dominar el perfil, y la mezcla de gas y nitrógeno contribuye a esa textura cremosa que define el servicio en pinta.

La propia marca también insiste en sus notas de toffee y café, así que desde un punto de vista sensorial se puede describir Murphy’s como una stout cremosa, con toque dulce contenido, perfil tostado y una amargura moderada.

Cómo se elabora y cómo se sirve

El informe técnico de Heineken Ireland describe un proceso clásico de elaboración cervecera: molienda de maltas, maceración con agua caliente, extracción de azúcares, hervor del mosto con lúpulo, enfriado, fermentación con levadura y, posteriormente, ajuste de los niveles de dióxido de carbono y nitrógeno antes del llenado en barriles.

En el caso de las stout de este estilo, el nitrógeno tiene un papel fundamental en la experiencia final. La propia web de Murphy’s recomienda servirla fría y verterla con el vaso a 45 grados, dejando que se forme una espuma densa de burbuja fina y permitiendo un breve tiempo de asentamiento antes de completarla. Ese ritual de servicio explica buena parte del atractivo visual de la pinta y también de su textura sedosa.

Este detalle no es menor si pensamos en un entorno de pub irlandés en Barcelona centro: parte del valor de pedir una Murphy’s no está solo en el líquido, sino en la forma de servirla, verla bajar por el cristal y rematar con esa espuma compacta que hace de la stout una experiencia más pausada y más ritual.

Datos curiosos e hitos icónicos de Murphy’s

Murphy’s tiene una historia rica en episodios interesantes, varios de ellos recogidos en su propia cronología oficial. Uno de los más relevantes es el de sus premios. La marca destaca que en 1892 su stout ganó la medalla de oro en la Brewers and Allied Trades Exhibition de Dublín, y volvió a lograr un gran reconocimiento cuando la exhibición se celebró en Manchester en 1895. La propia web indica que esas medallas siguen apareciendo en el packaging de Murphy’s, lo que convierte el premio en parte estable de la narrativa visual de la marca.

Otro momento curioso es el de 1893, cuando el célebre forzudo Eugen Sandow respaldó Murphy’s con una recomendación pública. La marca cuenta que la imagen icónica de Sandow levantando un caballo quedó asociada a la cerveza como una muestra de fuerza y prestigio. A nivel de comunicación, es uno de los primeros grandes momentos de construcción de marca en la historia de Murphy’s.

También hay episodios más inesperados, como el de 1913, cuando uno de los grandes depósitos de la cervecería reventó y provocó una inundación de porter en la fábrica y en Leitrim Street. La cronología oficial explica que un trabajador tuvo que nadar en cerveza para salvarse del accidente. Es una anécdota muy poco habitual y uno de esos relatos que ayudan a humanizar la historia de una gran marca.

En 1915, Murphy’s compró el primer camión de gasolina del país, otro dato que habla de modernidad e impulso empresarial. Más tarde, en 1921, la firma abrió su planta de embotellado propio. Y en 1994, la marca se vinculó al deporte con el patrocinio del Murphy’s Irish Open Golf Championship, una relación que su web recuerda como uno de los momentos más visibles de la marca fuera del entorno puramente cervecero.

Más recientemente, la marca también ha seguido sumando reconocimientos de calidad. La cronología oficial menciona nuevos oros en la década de 2000, y en Drinks Industry Ireland se recoge el premio Monde Selection para Murphy’s como única stout irlandesa reconocida por el jurado en aquella edición.

Murphy’s y su expansión internacional

Aunque Murphy’s fue durante mucho tiempo una cerveza muy vinculada a Cork y a su entorno natural, la marca dio un salto importante a partir de finales del siglo XX. La cronología oficial de la web estadounidense indica que en 1979 Murphy’s llegó por primera vez a Estados Unidos, recuperando a consumidores irlandeses emigrados y encontrando nuevas generaciones de bebedores de stout. Después, en 1985, la propia marca presenta ese momento como el lanzamiento nacional e internacional de Murphy’s, con exportaciones a Reino Unido, Estados Unidos y Canadá.

Además, el Cork City Council recuerda que en 1983 Heineken International adquirió todos los activos de Murphy Brewery. Esa operación supuso una nueva etapa para la marca y facilitó una expansión mucho mayor en distribución y visibilidad.

¿Cuándo llegó Murphy’s a España?

No existe una única fecha pública y oficial que permita afirmar con total precisión el primer desembarco de Murphy’s en España. Lo más riguroso es decir que su presencia en el mercado español está documentada al menos desde 2002. Ese año, Cinco Días informó de la apertura de cervecerías Beer Station de Heineken en España y explicó que entre las marcas internacionales servidas figuraba la irlandesa Murphy Irish Red, junto a otras referencias del portfolio.

Esto permite sostener con base documental que Murphy’s ya estaba presente en el canal español a comienzos de los 2000, de la mano de Heineken y con presencia en formatos de restauración tematizada. Hoy, además, Murphy’s sigue formando parte del ecosistema de marcas de Heineken en España y aparece en cartas de bares y pubs especializados, como es el caso de My Bar.

Con qué es tradicional tomar una stout irlandesa

En Irlanda, una stout cremosa se ha asociado tradicionalmente con platos de sabor intenso y también con mariscos. Uno de los maridajes clásicos del imaginario irlandés es el de stout con ostras. La propia web turística oficial Ireland.com explica que las ostras irlandesas pueden disfrutarse con vino blanco o con una cremosa cerveza negra, y las sitúa dentro de un contexto gastronómico muy ligado a pubs, restaurantes y festivales.

Además de ese maridaje clásico, una stout como Murphy’s también funciona muy bien con platos calientes, cocina de pub y recetas con fondo tostado o cárnico. En términos de sabor, es una cerveza que acompaña bien elaboraciones con costra, fritura moderada, carne guisada o patata, porque su cremosidad y su toque tostado equilibran el conjunto sin saturar.

Cómo encaja Murphy’s con la carta de My Bar

Aquí es donde el artículo conecta de forma natural con la experiencia real del local. En la carta de bebidas de My Bar, Murphy’s aparece como una cerveza de barril de origen irlandés y perfil suave y afrutado, con opción también de media pinta. Esa referencia convive con otras cervezas internacionales y con una propuesta gastronómica muy propia de un Irish pub con vocación de grupo, tardeo y partido.

Si pensamos en qué pedir con una Murphy’s en Barcelona centro, la conexión más lógica está en platos de la casa que permitan compartir, picar y alargar el momento. La propia carta de My Bar incluye opciones como patatas bravas, croquetas de jamón ibérico, mozzarella sticks, nachos, hamburguesas caseras y fish & chips. Todo ese universo funciona muy bien con una cerveza irlandesa de barril porque responde al ritual de pub: cerveza en mano, mesa para compartir y ambiente relajado.

En temporada de terraza, además, Murphy’s puede entrar perfectamente dentro de un plan de afterwork en Barcelona centro, de una tarde en el Barrio Gótico o de una previa de partido en un pub irlandés cerca de Plaça Reial. Ahí es donde este artículo gana intención de búsqueda real: no solo habla de historia cervecera, sino que conecta el producto con una decisión de consumo concreta en la ciudad.

Murphy’s hoy: una pinta con historia en Barcelona centro

Murphy’s ha pasado de ser una stout muy local de Cork a convertirse en una marca reconocible dentro del mapa internacional de cervezas irlandesas. Su historia combina tradición familiar, evolución industrial, premios, anécdotas memorables y un estilo de cerveza que sigue encontrando su público entre quienes buscan una negra cremosa, amable y con personalidad.

En un momento en el que muchos consumidores en Barcelona buscan experiencias más auténticas, más ligadas a la barra y menos impersonales, una cerveza como Murphy’s encaja muy bien con la lógica de un irish pub en Barcelona centro. Tiene origen, tiene relato, tiene textura y tiene un modo de servicio que convierte la pinta en un pequeño ritual.

Conclusión

Murphy’s no es solo una cerveza irlandesa más. Es una marca nacida en Cork en 1856, con una stout icónica elaborada desde 1889, una historia marcada por la tradición de Lady’s Well Brewery, premios internacionales y una forma muy concreta de entender la pinta negra: suave, cremosa y con un equilibrio más amable que otras referencias del estilo.

Si quieres descubrirla en un contexto que tenga sentido, puedes hacerlo en My Bar, en pleno centro de Barcelona. Allí, Murphy’s forma parte de una carta de bebidas pensada para disfrutar con tiempo, con buena compañía y con platos que encajan con la cultura de pub. Si te apetece probarla, puedes consultar la carta de bebidas, descubrir el ambiente del Irish pub My Bar o acercarte a Carrer Ferran, 8, para pedir tu próxima pinta.

Fuentes consultadas